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En su libro Con Dios Todo se Puede la periodista María Albán Estrada, dice que "sus capillas son, a diferencia de los templos pentecostales, amplias, cómodas y lujosas; los edificios de las misiones de Guayaquil y Quito están a la altura de cualquier Ministerio de Estado".

Según la hermana Blackie Araya, directora de asuntos públicos de la Iglesia para el Área Sud América Norte con sede en Quito, "en Ecuador tenemos un total de 188 edificios, 153 propios y 35 en alquiler". Los primeros son las capillas que están repartidas en las principales ciudades del país.

El mejor y mayor ejemplo de lo que se puede lograr a través del diezmo es que de sus ingresos totales -seis billones de dólares anuales, 5.3 provienen de esta fuente. De estos, el 92 por ciento es producto del sacrificio de los adeptos estadounidenses, algunos de los cuales han llegado a ser miembros del congreso o grandes empresarios como el dueño de la cadena de hoteles y restaurantes Marriott.

El manejo administrativo de los mormones es realmente asombroso. Según la revista Time, poseen al menos 30 billones de dólares en activos y un crecimiento anual de seis billones de dólares. Su corporación es mayor a Nike y está en la lista de las 500 mayores empresas de la revista Fortune.

Sus negocios se enfocan al sector agrícola, medios de comunicación, seguros, viajes y más. Poseen un rancho de 312 mil acres, el Deseret Cattle and Citrus Ranch en las cercanías de Orlando, Florida, cuyo solo terreno está valorado en 858 millones de dólares. Producen para la Deseret Management Corporation duraznos, tuna, granos, mantequilla de maní, pudín y hasta jabones de lavar, que se expenden en el Bishop's Storehouse. Lo que puede dejar incrédulo a cualquiera es saber que esta producción no se vende, sino que beneficia a quienes realmente la necesitan.

Asimismo, han conformado la segunda organización de caridad más grande del mundo -después de la Cruz Roja- llamada LDS Charity y una organización de ayuda humanitaria para causas como el reciente huracán Mitch, que devastó Centroamérica, hacia donde destinan 80 mil libras semanales de ropa, alimentos y vituallas. Horacio Araya nos pone a reflexionar sobre ello: "Si con 10 millones de miembros hacemos esto, imagínese lo que lograríamos si fuésemos 100 millones".

El origen de esta gran fortaleza humana y económica fue el 21 de septiembre de 1823, fecha en la cual Joseph Smith afirma haber recibido la visita de un mensajero divino llamado Moroni, anunciándole la existencia de un libro escrito sobre planchas de oro por el profeta Mormón, que contaba la relación y el origen de los antiguos habitantes del continente americano, a quienes antes ya se les había revelado el evangelio eterno. Estas planchas de oro, aseguró Smith, estuvieron escondidas en una montaña de Nueva York desde el año 420 de nuestra era hasta el día siguiente de que él conociera su paradero. La consigna de Smith, dada por el mensajero divino, era impedir que alguien, a más de los 12 testigos, vieran las planchas. Más tarde, Smith tradujo el contenido de las planchas al inglés, una lengua moderna, con la ayuda de dos piedras que fungieron como videntes. En 1830 se publicaron las 275 mil palabras del Libro de Mormón, cuya mayor diferencia con la Biblia es la afirmación de que Jesús estuvo en América después de su resurrección.

El registro contiene un relato de dos grandes civilizaciones. Una llegó procedente de Jerusalén en el año 600 a.C. y tiempo después se dividió en dos naciones denominadas en ese entonces como los "nefitas" y los "lamanitas". Después de miles de años, todos fueron destruidos con excepción de los "lamanitas", considerados por los mormones como los principales antecesores de los indios de las Américas.

Según el testimonio de Smith, desde el principio supo que sus seguidores serían atacados y perseguidos, como en efecto sucedió en esa época. Entonces se los consideraba una nación sin nación, transgresores del orden económico, polígamos que destruirían a la familia americana. En 1844 el profeta Joseph Smith fue asesinado, a los 38 años de edad, y en 1846 la situación de los 11 mil mormones que vivían en Nauvoo, Illinois, se hizo insostenible. Fueron atacados y sus casas incendiadas hasta que, finalmente, debieron dejar Nauvoo, donde habían construido la ciudad de sus sueños.

Brigham Young, sucesor de Smith, debió emprender lo que hoy se conoce como el éxodo mormón, para resguardar a su comunidad, que entonces era condenada y considerada como una secta. En 1847 murieron al menos seis mil mormones atravesando las más de mil millas del desierto americano. Finalmente llegaron a la inhóspita ciudad de Lago Salado (Salt Lake City), donde lograron edificar una próspera ciudad, cumpliendo con la profecía bíblica: "Y el desierto florecerá como la rosa".

Para Young, el sueño de conquistar América Latina parecía desvanecerse después de que en su primer intento en ciudad de México, (1874) el pueblo rechazó el evangelio de Mormón. Tuvieron que pasar cinco años más para que finalmente fueran aceptados por la comunidad mexicana que hoy, con 760 mil miembros, registra el índice más alto de mormones en América Latina.

En su conquista de América Latina, ésta Iglesia llega en 1965 por primera vez al Ecuador, 135 años después de su creación. Spencer Kimball, uno de los 12 apóstoles de la Iglesia durante la década de los 60 fue quien consagró a nuestras tierras como lugares aptos para la misión y prédica del evangelio mormón. Las campañas proselitistas que tuvieron lugar en los medios de comunicación y "puerta a puerta" a través de sus misioneros primero en Guayaquil y luego por todo el país hicieron que, 33 años después de su llegada, la comunidad mormona haya experimentado un crecimiento nada despreciable con relación al resto de grupos religiosos. Según el Consejo Latinoamericano de Iglesias CLAI, tanto mormones como bautistas estarían ocupando un tercer lugar en las preferencias religiosas de los ecuatorianos, después de la Iglesia Católica y la Evangélica.

Otro de los factores claves del crecimiento de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es que su vida práctica está muy apegada a su doctrina. Desde niños, los mormones cumplen con un pliego de ordenanzas equivalentes a los sacramentos en la Iglesia Católica. A los ocho años son bautizados por inmersión (dentro del agua). A los 12 reciben el sacerdocio de Aarón y a los 18 el sacerdocio mayor más conocido como el de Melquisedec. Aquí los jóvenes ascienden al grado de "Elder" que quiere decir anciano.

Cuando los hombres llegan a los 19 años deben salir a la misión. Las mujeres de hoy no están privadas de hacerlo, pero generalmente se quedan en casa. Los misioneros van siempre de dos en dos por múltiples razones: porque Jesucristo nombró a sus apóstoles de dos en dos, para defenderse de un eventual ataque y para evitar las tentaciones que los jóvenes sufren a esa edad y que usualmente toman forma de mujer: especialmente en la Costa, los padres de familia ven con ojos de futuros yernos a estos jóvenes blancos y sin vicios, son sumamente hospitalarios con ellos y les presentan a sus hijas. Sin embargo, estos chicos se comprometen a pensar en el Señor durante las 24 horas del día.

Sus sacrificios van desde no beber ni fumar hasta alejarse de los medios de comunicación mientras dure la misión que consiste en convencer a la gente para que acepte el plan de salvación predicado por el profeta Smith en las escrituras de Mormón.

La base de su fe es Jesucristo, a través de quien le oran al Padre Celestial. Creen en la Trinidad y no en la adoración de imágenes de santos ni en el símbolo de la cruz porque "el Señor vive".

Los mormones tocan todas las puertas, "igual en los barrios marginales como en los de elite", manifiesta Ramón Núñez, relacionista público. Él acepta que quienes se adhieren a su religión son aquellos que menos tienen, buscan fe y esperanza. La ciudad en donde mayor contraste y desigualdades encuentran es el Puerto Principal. "En Guayaquil existe más gente con gran poder económico, pero asimismo, la pobreza del inmigrante es también mayor". Y esto lo han podido conocer debido a su arduo caminar por todas las regiones del país, siguiendo las palabras del Señor: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio". Su innegable crecimiento, sin duda, es fruto de su fe.

Colaboraciones de Fausto Yépez y Christian Zurita.

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La publicación del Libro de Mormón en 1830 fue considerada una blasfemia por los practicantes de otros cultos, y desde entonces, los actos de persecución y detracción a los miembros de esta naciente agrupación religiosa fueron incansables.

Entre las acusaciones que se le realiza al libro están las de imitar pasajes de la versión inglesa de la Biblia, llamada The King James Version, publicada en 1611 en Inglaterra; así como del libro metodista de la disciplina editado en el siglo XIX, con la ayuda de los cuales Smith habría querido imprimir un estilo bíblico al Libro de Mormón. Asimismo, existirían citas del acto tercero del monólogo de Hamlet, de William Shakespeare.

María Albán Estrada también menciona en su libro ciertos anacronismos que ponen en tela de juicio al Libro de Mormón, en el cual se habla de la presencia de la vaca, el buey, el asno y el caballo 600 años antes de Cristo, cuando se sabe que ellos fueron traídos hacia América mil años después por los europeos. Asimismo, se indica la existencia de la brújula siglos antes de Cristo, pero esta fue inventada en el siglo XIII después de Cristo.

De Joseph Smith se ha dicho de todo. Desde que muchos lo conocieron como un farsante que siempre utilizó "piedras mágicas" para empreder búsquedas de tesoros, hasta que la nueva nominación de profeta le impidió resistirse a la cantidad de mujeres que se le acercaban y que introdujo la poligamia a pesar de que el Libro de Mormón la condenaba.

Esta práctica -por alrededor de 50 años- inducida por el propio profeta, quien tuvo 17 esposas y 56 hijos, fue el talón de Aquiles de los mormones por mucho tiempo hasta que en 1890 decidieron acceder a las exigencias del gobierno norteamericano y abolirla públicamente.

En perjuicio de todos los intentos de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días por superar su pasado polígamo, un grupo de mormones estadounidenses que se sienten llamados a la poligamia y a seguir los principios de su religión, se trasladan a vivir con sus mujeres a Manti, dentro del estado de Utah para mantener sus rituales de vida.

Tal es así que en Manti vive el profeta de los mormones polígamos, Jim Harston, quien se enorgullece de su familia plural: ocho esposas y 50 hijos.

Pero su doctrina es aún más criticada por discriminación racial. En ella se considera que la raza negra, o cualquiera otra que no sea blanca, merece ese color por ser símbolo del pecado, y que a medida que expíen sus culpas irán clarificando su piel. A pesar de esto y como toda religión evoluciona, hoy existen misioneros de diferentes razas. Incluso en Ecuador hay capillas donde se adoctrina a los indígenas en quichua.

Jim Harston y sus ocho esposas. La poligamia fue prohibida hace 100 años, pero aún subsiste en Mant, Utah